Se arma al antojo
Gaby —sobrino de nuestro cliente— terminó por darle mucho más que un nombre al proyecto. Su energía vibrante se convirtió en el punto de partida para construir la identidad de esta taquería, a un ladito de la pirámide de Cholula.
El resultado es un sistema visual que retoma las imperfecciones del terrazo presente en el mobiliario y la barra: formas angulares, colores vivos y figuras sólidas que interactúan con flexibilidad y movimiento, como las piezas dispersas de un tangram.
La marca traduce algo tan cotidiano como unos taquitos de carnitas en una experiencia cercana y llena de vida. Un lenguaje coloquial y una mascota expresiva y elocuente terminan por darle voz y personalidad.
El rosa del papel de estraza se vuelve protagonista dentro de un universo de ilustraciones construidas a partir de recortes rectos e imperfectos, listos para combinarse y configurarse al antojo, tal como se arma un buen taco.